Entrevista a: Juan Santiago Ucendo

"Se ha perdido el miedo a salir en silla de ruedas"
Juan Santiago Ucendo es, desde 2007, el presidente de Cocemfe-Asmicrip, una asociación sin ánimo de lucro que atiende a las personas con discapacidad física en la comarca de Campo de Criptana.
En esta charla para FONDADOLORES, nos habla de la historia de esta entidad, sus servicios y actividades, así como de los proyectos con que afronta el futuro más inmediato. También hablamos sobre las cuestiones que plantea la discapacidad y cómo se vive actualmente.
¿Cuál es tu papel dentro del mundo asociativo?
Pertenezco a Cocemfe-Asmicrip, una asociación de personas con discapacidad física, sensorial, orgánica e intelectual. Nos dedicamos al bienestar de los usuarios porque ellos tienen necesidades que todo el mundo no tiene. Por ejemplo, en el caso de la física, si sufren un accidente de golpe y terminan la rehabilitación, no tienen ningún tipo de ayuda. Esta asociación sirve presta este apoyo.
La intelectual conlleva también una discapacidad física en muchos usuarios. Pero partimos de la base de que en Campo de Criptana la discapacidad intelectual está bastante atendida con el Colegio María Auxiliadora, Aspana, Zaragüelles y el Centro Ocupacional. También en la comarca con Afas y otras asociaciones.
En cuanto a la discapacidad sensorial vemos que hay pocas asociaciones que ofrezcan servicios. La orgánica es una discapacidad que no se ve pero que existe.
¿Qué posición ocupas en la asociación?
Soy el presidente desde junio de 2007. Para el año que viene habrá nuevas elecciones. Si hay alguien que quiera participar en este mundo de atención a la discapacidad, está abierto, no está cerrado a nadie. Es algo que hacemos voluntariamente. Somos asociación sin ánimo de lucro, no tenemos ninguna remuneración y trabajamos para el bienestar y la salud de las personas con discapacidad.
¿Qué experiencia tiene esta asociación?
Se creó en el año 1995, el 22 de febrero. Para crearla nos juntamos un grupo de unas 15 personas. Hablamos con Marisa, la coordinadora del Centro de Mayores de Campo de Criptana –nos ayudó mucho y nos informó sobre todo lo que había que hacer–.
Al principio era muy difícil. En esos años hay muchas personas que teniendo una discapacidad física, como que quieren rehuir y que parezca que no la tienen, pero la tienen. Ahora eso no existe, ahora si tienes una discapacidad te unes a una asociación e intentas beneficiarte de sus servicios.
¿Crees que la sociedad ha avanzado en el trato a la discapacidad?
Claro que sí. Yo en el año 93 tuve el accidente. Cuando salías a la calle te miraban como un bicho raro. Te ibas acostumbrando y pasando. Pero ahora no ocurre eso. Ahora sales a cualquier cosa, un evento, una actividad... y ves gente en silla de ruedas. Esto es porque se ha perdido el miedo a salir en silla de ruedas. Ha cambiado.
¿Qué tipo de servicios ofrece la asociación?
La asociación actualmente funciona con 8 trabajadores a jornada parcial. Tenemos una auxiliar administrativa que trabaja durante las mañanas. Hay un trabajador social que se encarga de coordinar la gestión de las actividades y de los profesionales, también lleva un servicio de orientación e información para el empleo. También sale a informar a los pueblos de la comarca sobre nuestra asociación y los servicios que tenemos, así como el nuevo proyecto en que estamos trabajando, el Centro de Recuperación y Mantenimiento de Personas con Discapacidad.
Tenemos una fisioterapeuta, que creemos que es un servicio fundamental para personas con discapacidad física. Creemos que tiene que haber un mantenimiento. La mayoría de nosotros no nos recuperamos, pero es necesario un mantenimiento, no perder la forma y mantener la calidad de vida.
Hay una psicóloga que está trabajando con grupos o individualmente, con los socios y con sus familias. Porque la familia también sufre un poco la discapacidad del usuario. Como veas la cara de la persona con discapacidad, así ves la cara de la familia. Hay que tener un trato constante con los familiares.
Disponemos desde este año de terapeuta ocupacional. Se encarga de lograr que las cuestiones más usuales de la vida diaria sean más atractivas para ellos. Que si necesitan ayuda, por ejemplo, para vestirse o para ponerse una camisa, que intente solucionarse con la terapia.
Hay también talleres de dinamización que consisten en hacer diversas actividades. Se hacen excursiones, se visitan empresas, bodegas, meriendas...
Tenemos, por último, un taller de arte-terapia. Se trata de hacer terapia mediante la pintura. Gracias a este taller hemos visto un resultado muy positivo en personas con problemas de movilidad.
¿De qué modo sensibilizáis sobre los problemas de la discapacidad?
El año pasado hicimos dos cursos de Voluntariado. Hemos formado a más de cincuenta personas voluntarias. Esto no quiere decir que no existieran los voluntarios antes en la asociación. En la asociación siempre han sido voluntarios todos los miembros de la Junta Directiva. Pero al crear este órgano de voluntariado hemos conseguido realizar campañas de sensibilización.
El año pasado en los colegios de Campo de Criptana hicimos cinco campañas. Tuvieron mucha aceptación. Este año ya hemos hecho campañas similares en centros de Herencia, El Toboso y Quintanar de la Orden. Hemos salido fuera de Criptana porque nuestra asociación es de ámbito comarcal y tenemos que dar información sobre lo que somos y nuestras actividades en otros municipios.
También hemos participado en la I Feria de las Capacidades de Tomelloso, concretamente con la discapacidad física y sensorial. Como siempre, también trabajamos con los campamentos del Santísimo Cristo de Villajos.
Vamos a hacer una jornada que se dedica a realizar actividades de la vida con una persona discapacitada; se montan en sillas de ruedas, se anda con muletas, se vendan los ojos o se tapan los oídos... En esa edad creemos que hay que sensibilizar porque hay mucha moto, están empezando a salir y un pequeño fallo en un minuto te cambia la vida totalmente. Tienen que saber.
Antes has mencionado a los voluntarios. ¿Recibís mucha participación en este sentido?
Sí, claro. Son cincuenta personas. Y al menos el cincuenta por ciento son personas jóvenes y todos diplomados o titulados. Psicólogos, terapeutas, trabajadores sociales, fisioterapeutas... personas que han trabajado en este mundo y les interesa trabajar con nosotros porque, a la vez que están realizando una actividad con nosotros, están aprendiendo más de cara a, cuando tengan un trabajo, ofrecerlo a otras personas.
¿Qué proyectos tenéis para el futuro?
Desde el año 2008 estamos detrás de construir un centro. Nuestro primer proyecto era una residencia, pero en esos años era muy difícil que eso llegara arriba. Conseguimos tener un terreno cedido por el Ayuntamiento, unas subvenciones por parte de Promancha y contamos con ahorros donados por una asociación de Alcázar de San Juan. Con eso vamos a empezar la primera fase.
Una segunda fase, como hay terreno suficiente, consiste en ampliar para tener Centro de Día, un salón de actos y un lugar para que la gente practique actividades. La última fase sería hacer residencia, porque tanto ahora un Centro de Día como una residencia para personas con discapacidad física en la comarca no existen. Hemos hecho un estudio de la provincia de Ciudad Real, Toledo y Cuenca en un radio de cincuenta kilómetros y hemos visto que es una necesidad grande tener un centro de estas características para personas con discapacidad física.
¿Qué retos presentan cuestiones como las barreras arquitectónicas? ¿Ha habido mejoría?
Lo de las barreras arquitectónicas siempre es un problema. Pero en el año 1995 salías a la calle y no podías pasar por ningún sitio. Hoy en día hay que agradecer que se han hecho bastantes cosas. No tantas como a nosotros nos gustaría, pero sí que se están haciendo bastantes cosas. Se están eliminando barreras arquitectónicas, hay ascensores puestos, los restaurantes y los comercios también están muy concienciados. Esto mejora nuestra calidad de vida.
¿La crisis se ha notado en el mundo asociativo?
Lo cierto, no sé por qué, es que no hemos notado mucho la crisis. Hemos seguido aumentando nuestras actividades y nuestros cursos. Hemos seguido dando trabajo a más personas y teniendo más socios. Hemos ido creciendo a pesar de las dificultades de la crisis.
¿Cómo ves el futuro?
El futuro es positivo pero siempre hay que ser constantes, sacrificarse un poco con el trabajo y hacer las cosas bien. Haciendo las cosas bien, la gente que tiene que dar el dinero –Junta de Comunidades, Diputación, Ayuntamiento–, si ve que tu trabajo causa efecto, te acompaña.
¿Existe buena relación con las instituciones públicas?
Sí, tenemos una relación muy buena tanto con el Ayuntamiento de Campo de Criptana como con la Diputación Provincial de Ciudad Real y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

                                                                                                                          
 Redacción: Javier Sánchez
Fotografía: Iván Rodríguez
Fuente: www.fondadolores.com